El Blog de Ana Cepeda

Mientras Corrijo

14 Feb 2022 | Documentación, Noticias

¡Hola!

Hacía tiempo que no publicaba en el blog, y es que desde septiembre —que fue cuando hice la última incursión a tu correo— han pasado muchas cosas.

En mi familia (pequeña, pero intensa), hemos batallado con la salud de dos miembros. Tras un par de meses, tuvimos que afrontar la muerte de uno y a los diez días lidiamos con la complicada operación del otro. Durante aquellas semanas, me convertí en feligresa de San Murphy y le rogué por activa y por pasiva que no tuviésemos que estar en el tanatorio y el hospital al mismo tiempo, porque aquello hubiese sido para nota. Afortunadamente, nos dio diez días de margen. Un poco más y tenemos que desdoblarnos.

Después me tocó la gestión del papeleo, hacer reajustes económicos de proveedores, de bancos, trámites funerarios, etc., sin dejar de trabajar, obviamente. Llegaron las navidades, esta vez muy vacías, y tocó estar muy pendiente de mi madre, que la pobre anda con los ánimos muy bajos. Hemos tocado suelo, cogido impulso y aquí estamos, en el trayecto hacia arriba para tomar aire en la superficie. Es un camino largo, pero lo conseguiremos, como hemos hecho otras veces.

Pese a esta época tan dura, he podido extraer una gran lección de todo este trance. Incluso he valorado muchos momentos como positivos. Vernos rodeados de tanta buena gente (que seremos pocos, pero tenemos una gran familia de amigos que más quisieran muchos), te lleva a asumir que somos afortunados. Todo ha sucedido en el mejor momento de nuestras vidas, cuando los niños ya son adultos, siendo un soporte más que una dificultad, he tenido el apoyo incondicional de mi pareja (arrastrando horas sin dormir) y un sinfín de cosas no tangibles que te hacen reflexionar y hacer el balance de que forma parte del ciclo natural de la vida. Tampoco creo que se trate de una experiencia única o que sea diferente a lo que han vivido muchos. Estoy segura de que sabes de lo que hablo.

Por otro lado, no me había olvidado de que tengo una novela pendiente de ver la luz y siempre que tenía un momento libre, continuaba con el proceso de corrección, en el que aún sigo, pero ya queda poco. Al final, a esta obra la tendré que rebautizar como «De Códigos y Muerte, la novela a trompicones» ☺, pero bueno, ¡que me lío! El caso es que, ahora, como me dedico más a la familia que a salir a tomar vinos (todo llegará, lo juro), sigo con la revisión de documentos, y hete tú a aquí que, de pronto, ha aparecido lo siguiente que te adjunto junto con su correspondiente traducción.

Siempre que encuentro este tipo de documentos con tanto valor me lleva a pensar dos cosas: primero, ¿es que este libro es, como decía mi padre, «inmorible«? ¿Es que no terminan de salir fotos, documentos o noticias? ¿Hay algún simbolismo esotérico que tengo que analizar?

Segundo, ¿por qué ahora? ¡Ocho años después de la publicación de Harina de Otro Costal! Anda que ya les vale a los dioses, al azar, al destino, al espíritu de mi padre, que parece que quiere seguir en el candelero y al caos de documentación que tiene mi señora madre en sus cajones. ¡Bien me habría venido en su momento para integrarlo en el capítulo correspondiente!

En fin, que más vale tarde que nunca y aquí os dejo las imágenes para que comprobéis, una vez más, la veracidad de la historia y, para el que aún no sepa nada al respecto, le pique la curiosidad y se dé un buen repaso por la cruda realidad de lo que vivieron muchos de los españoles que huyeron de una guerra civil para meterse en una cárcel llamada la Unión Soviética.

En cuanto acabe de corregir, prometo retomar los relatos.

¡Un abrazo y nos vemos pronto!

Certificado de internamiento Gulag - Pedro Cepeda
Certificado de internamiento Gulag 2 - Pedro Cepeda
De Códigos y Muerte - Ana Cepeda Étkina