El Blog de Ana Cepeda

Esas veces…

7 Jul 2022 | Relatos

Hay veces que echo la mirada hacia adentro y te invoco a mi manera. Me sumerjo en el recuerdo más recóndito y pienso en cómo actuarías, cómo decidirías, qué camino escogerías; ¿subirías dos peldaños más o acaso cambiarías de dirección? Después pienso que, de alguna manera, estás ahí, dirigiendo nuestros pasos desde una distancia infinita, que me guías para ejercer de ti, para llevar las riendas.

Te busco en mi interior y recapacito. Me digo que si estuvieses aquí, nada de esto habría pasado o acaso sucedería igualmente, pero de otra manera.

Voy a ciegas gobernada por mi instinto que se basa en tu esencia, por mi criterio, que se me antoja que era el tuyo: siempre de frente, sin dobleces, adelante sin detener el paso. Razonar, planear, adelantar… Me concentro en tus modos, en el porqué de las cosas, en si realmente lo que quieres es que sucedan así. En si son pruebas para salir más fuertes, más tenaces, más unidos o simplemente debemos aprender.

Y busco cómo contarte que se me hace difícil, que no puedo con todo, que yo no soy tú; que estoy cansada de intentar decidir, de planear, de adelantarme, de prevenir.

Soy una acróbata manipulando marionetas a larga distancia. Títeres con vida propia que me resultan incontrolables, pero sobre todo, frágiles. Soy mi mejor tú, tu mejor yo, porque de alguna manera, sin que nadie lo haya premeditado, he ocupado tu lugar.

Después, miro hacia el cielo y el sol me ciega; te busco alrededor y la brisa me envuelve, aséptica, enredando mi melena de soledad. Y decido seguir adelante, sin mirar atrás, siguiendo, sin saber cómo, las huellas que dejaste en mí.

De Códigos y Muerte - Ana Cepeda Étkina